Algunos mitos sobre el proceso de escribir

Existe el mito que dice que hay personas que tienen un don innato para escribir y otras que simplemente no lo tienen. Como dice Murray (2006), los que tienen ese don escriben, supuestamente, sin más y los que no lo tienen se dedican a enseñar. Se cree que sencillamente son buenos escritores, se organizan mejor y tienen tiempo para dedicarle a la escritura o que son más egoístas y les da igual sus alumnos. Y puesto que el mito sostiene que es un don innato, se termina asumiendo como una debilidad que alguien acuda a clases de desarrollo de la escritura.

Por su parte, Flórez Romero y Cuervo Echeverry (2005) exponen algunos de los mitos sobre el proceso de escribir:

– No soy escritor porque no nací con ese don. Nunca me llega la inspiración

– No soy escritor porque escribir no es mi oficio. No me gano la vida vendiendo novelas y poesía.

– Como a estas horas de la vida sigo sin escribir bien, ya me tocó quedarme así.

– Qué importa pasar la vida sin escribir. Mucha gente tiene éxito y nunca ha escrito dos líneas.

– Cuando alguien tiene que escribir la misma cosa dos veces, es porque no sabe escribir.

– El que sabe escribir, lo hace rápidamente, sin esfuerzo y sin necesidad de borradores.

 

Las autoras presentan una serie de reflexiones, destacándose estas:

● La escritura es una habilidad aprendida, de adquisición temprana, pero de perfeccionamiento constante. Es un comportamiento fundamentalmente individual, completamente dependiente del contexto social. Los académicos empezamos a escribir especializadamente desde la formación inicial de pregrado, pero nunca deberíamos dar por terminada la labor.

● Escribir bien es una competencia fundamental para el buen desempeño académico y profesional. Se transmite la experticia principalmente a través del lenguaje escrito, en forma de artículos, informes, comunicaciones en eventos, etc.

● Para el perfeccionamiento de la escritura se requiere lectura. Leer es una fuente primaria para escribir, mucho más si se hace de una forma consciente (examinando el vocabulario, la ortografía, la redacción y el estilo del autor). Esta reflexión es especialmente importante cuando se está adquiriendo la competencia de escritura en otro idioma (para los académicos, el inglés es prioritario).

● Las ideas no fluyen tan ordenadamente como aparecen en las versiones escritas finales. Se hace necesario entonces tomar apuntes de borrador en los “momentos de inspiración” y posteriormente ordenar y conectar las ideas bajo una estructura predeterminada. Los computadores son especialmente útiles para este propósito, aunque muchos profesionales prefieren todavía no cambiar el lápiz y el papel.

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Murray, R. (2006) Cómo escribir para publicar en revistas académicas. Consejos y trucos para mejorar su estilo. Ediciones Deusto. Barcelona, España.

Flórez, R. y Cuervo, C. (2005). El regalo de la escritura: cómo aprender a escribir. Universidad Nacional de Colombia. Bogotá, Colombia.

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