El Maltrato Infantil y sus secuelas negativas en el cerebro

Jairo Alonso Rozo Castillo
Fundación Universitaria Los Libertadores, Colombia


La historia de Maltrato Infantil es una constante en millones de familias en el mundo, no sólo de los países en vía de desarrollo, sino también de países desarrollados de Europa o América; y es una de las problemáticas que más consecuencias negativas conllevan para la sociedad.

Investigaciones sobre Maltrato Infantil

Muchas investigaciones han concluido hasta ahora, que las dificultades emocionales y sociales eran de origen psicológico.

Sin embargo, recientemente el Dr. Martin Teicher* y sus colegas del Hospital McLean de Belmont, Massachusetts y de la Facultad de Medicina de Harvard, concluyen con sus investigaciones, que el maltrato contra el niño durante el crítico tiempo de formación en que su cerebro se está esculpiendo. En consecuencia, el maltrato puede producir una cascada de efectos moleculares y neurobiológicos que alteran de forma irreversible el desarrollo neural.

La hipótesis plantea obviamente, que el Maltrato Infantil generaría una serie de problemas en el desarrollo del sistema límbico, sobre todo en lo que toca a dos importantísimas regiones, como lo son el hipocampo y la amígdala, implicados en la memoria verbal y emocional, respectivamente.

Teicher piensa, que el maltrato provocaría un desorden molecular que haría que zonas límbicas presentaran estados de excesiva irritabilidad eléctrica, que permitirían entender por qué muchas de los adultos que han sido maltratados, tienden a una excesiva respuesta emocional y agresiva para resolver diversas situaciones de la vida diaria.

Estudios

Los estudios de numerosos grupos de investigación han demostrado, que parece existir una correlación entre la historia de Maltrato Infantil y la disminución del volumen de las regiones límbicas ya nombradas. Pero lo más interesante es, que en varios estudios se demuestra una asimetría en la disminución de volumen, siendo vista esencialmente en el hemisferio izquierdo y no en el derecho.

Por otra parte, pacientes con personalidad múltiple -mujeres que habían vivido historias de abuso sexual- mostraban también disminución en el volumen de su hipocampo izquierdo, más no en el derecho, y un porcentaje menor de reducción en la amígdala izquierda de pacientes con trastorno de personalidad esquizoide (perturbación psiquiátrica muy asociada al maltrato infantil).

Experimentos con ratas han demostrado, que el estrés a corta edad reconfigura la organización molecular de esas regiones. En consecuencia, una de los efectos más graves es la alteración en la amígdala de la estructura proteínica de las subunidades de los receptores GABA, o ácido gammaminobutírico, el neurotransmisor inhibidor primario del cerebro que atenúa la excitabilidad eléctrica de las neuronas. Su mal funcionamiento produce una actividad eléctrica excesiva y puede desencadenar ataques epilépticos, lo cual correlaciona con la irritabilidad límbica de los pacientes maltratados.

Como vemos, existen diversas investigaciones que arrojan evidencia explicativa de las consecuencias moleculares que el Maltrato Infantil acarrea para el cerebro. Sin embargo, un interesante descubrimiento tiene que ver con el efecto asimétrico sobre el desarrollo del tamaño de las estructuras límbicas.

Resultados de las investigaciones sobre Maltrato Infantil

Los resultados apuntan a implicar un problema de integración interhemisférica de la información en personas con clara historia de Maltrato Infantil.

Cuando un sujeto rememora un recuerdo neutro y otro de maltrato de la infancia, los sujetos maltratados suelen activar su hemisferio izquierdo cuando evocan recuerdos neutros y el hemisferio derecho cuando evocan recuerdos dolorosos de la niñez.

Los sujetos del grupo control activan ambos hemisferios en cualquiera de las dos tareas, presentando una mayor integración interhemisférica.

Por otro lado, en el estudio del trastorno de personalidad esquizoide (que como ya dijimos correlaciona con el Maltrato Infantil), se ha encontrado una reducida integración entre los hemisferios derecho e izquierdo y un menor tamaño en el cuerpo calloso (estructura que une a los dos hemisferios). Estos hallazgos pueden explicar por qué estos pacientes pasan bruscamente de un estado dominado por un hemisferio, a otro dominado por el otro (el derecho almacena lo emocional y el izquierdo percibe y expresa el lenguaje), con percepciones emocionales y recuerdos muy diferentes, explicando sus cambios emocionales, a lo que debe sumarse la mayor irritabilidad eléctrica del sistema límbico que subyace a la agresividad, exasperación y ansiedad en que viven.

Conclusiones

Por lo tanto, el cerebro del niño maltratado no es un cerebro desadaptado, por el contrario, es un cerebro perfectamente adaptado a la excesiva y temprana imposición de estrés que le permite estar alerta emocionalmente para huir o atacar, de forma que quede preparado para sobrevivir y reproducirse en un mundo lleno de riesgos.

La sociedad cosecha lo que siembra en la crianza de sus hijos.

El estrés esculpe el cerebro de manera que exhiba una diversidad de comportamientos antisociales, aunque adaptativos.

Por medio, de esa cadena de eventos, la violencia y el maltrato van pasando de generación en generación, así como, de una sociedad a la siguiente.

La responsabilidad es muy grande y, está en nuestras manos, que la sociedad deje de manifestar en su núcleo: la familia, la constante formativa del maltrato; de lo contrario, podremos producir secuelas en el cerebro que alteren tan gravemente la vida de ese ser humano, que quizá ya no haya marcha atrás.

Notas

*Teicher, M.H. (2002). Neurobiología del maltrato en la infancia. En Investigación y Ciencia. Mayo, pp: 59-67.

Citar:


Rozo, J. (24 abril, 2019).  El Maltrato Infantil y sus secuelas negativas en el cerebro. Instituto Salamanca. https://instsal.me/2uzkr


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