Comunicación de malas noticias en pacientes con cáncer

La comunicación de malas noticias ha sido calificada en la literatura científica como una de las tareas más difíciles de llevar a cabo por parte de los profesionales de la salud. Este proceso pone a prueba las capacidades humanas del portador. También exige de este estrategias específicas de entrenamiento. Teniendo en cuenta que las habilidades para la comunicación de malas noticias no mejoran con el simple paso del tiempo y la práctica clínica. Requiere del conocimiento y aprendizaje apropiados.

Es claro las malas noticias y su respectiva comunicación, puede ser motivo de gran ansiedad e impacto emocional no solo para el portador, sino también para el receptor. Estos últimos difícilmente olvidan dónde, cuándo y cómo les fue comunicada.

Las investigaciones han demostrado que, cuando las malas noticias se entregan de forma inadecuada, pueden generar en el paciente mayor sufrimiento psicológico y existencial. Se generaconfusión, incremento de dolor, poca comprensión de la enfermedad y sensaciones de resentimiento. Lo anterior llevaría a dificultades en el proceso de adherencia al tratamiento.

Por el contrario, como afirman igualmente Fallowfield y Jenkins (2004), si el proceso de comunicación de malas noticias se lleva a cabo de forma adecuada, contribuye a mayor comprensión, aceptación y adaptación del paciente y su familia a la nueva situación.

Malas noticias

Cuando se habla de comunicación de malas noticias, comúnmente se entiende que se trata de información referida a un diagnóstico asociado con muerte. Sin embargo, cuando las malas noticias son contextualizadas en el área de la salud y especialmente en los pacientes oncológicos, es vital concebir de forma más amplia el abanico de posibilidades, pues este tipo de noticias también pueden asociarse a situaciones aparentemente menos severas y que pueden en muchas ocasiones ser consideradas por el profesional de la salud como información banal o neutra.

Los pacientes con patología oncológica generalmente deben experimentar diversas situaciones asociadas con comunicación de malas noticias, no sólo relacionadas con la recepción del diagnóstico, puesto que antes de este momento deben ser sometidos a la realización de pruebas ante la sospecha de la presencia de la enfermedad.

Adicionalmente, los pacientes son informados cuando se confirma el diagnóstico, sobre las diferentes opciones de tratamiento, que en muchas ocasiones llevan implícitos la incapacidad o pérdida funcional, sintomatología molesta y efectos secundarios del mismo (dolor, náuseas, alopecia, entre otros), o simplemente puede ser que dicha información llegue en un momento en el cual el paciente tiene planes para la realización de otras actividades de su vida.

Comunicación de malas noticias

Toda mala noticia tiene un componente objetivo y un componente subjetivo que depende del propio paciente. Es por esto que las reacciones de las personas ante las malas noticias están influenciadas en gran medida por el contexto psico-social en el que viven. Por lo tanto no es de extrañar que las malas noticias sean recibidas de diferente manera por cada paciente.

La reacción emocional e interpretación que de hace el paciente dependerá, según Gómez (1999) de:

  • El equilibrio emocional que este posea.
  • Situación cultural y socio-económica.
  • Los estilos de afrontamiento que el paciente esté acostumbrado a utilizar.
  • De la gravedad y estadio de la enfermedad.
  • El apoyo social percibido, el concepto de enfermedad.
  • Las creencias espirituales.
  • La edad del paciente.
  • El tipo de relación que tenga con su médico.
  • Las experiencias con enfermedades previas.

Además de muchos otros factores personales que estén presentes en el momento de recibir la mala noticia.

Modelos de relación médico – paciente

Para definir el concepto de mala noticia, es necesario primero tener en cuenta los diferentes modelos de relación médico/equipo de salud – paciente, dado que estos influyen directamente no sólo en la forma como se elige el tratamiento sino también en las características implícitas en el proceso de comunicación.

Dichos modelos afectan no tanto la cantidad de información (en la comunicación de malas noticias) como la calidad y la forma como se suministra y se recibe la misma, y se encuentran definidos principalmente por la participación o no de los dos agentes. Es decir, es el médico (equipo de salud) o el paciente quien toma la decisión de forma individual acerca del plan de tratamiento más adecuado, o puede ser que el proceso de toma de dicha decisión se lleve a cabo por medio del consenso de ambas partes.

Los modelos de relación médico – paciente son, según Lee, Back, Block y Stewart (2002):

Modelo paternalista

Es el médico quien tiene el control absoluto de la relación salud – enfermedad.

Es el galeno quien decide no sólo qué y cuánta información debe recibir el paciente (en el proceso de comunicación de malas noticias). También decide qué tipo de tratamiento es el adecuado, negando así la participación efectiva del paciente en la toma de decisiones dentro de su propio proceso médico. Este es el modelo que prevalece en la medicina aproximadamente hasta 1960.

Médico como agente

El médico es quien toma las decisiones después de considerar lo que piensa el paciente. Este modelo aparentemente permite mayor participación de quien consulta; no obstante es el médico en última instancia quien posee el poder de decisión.

Toma de decisiones compartida

Médico y paciente toman la decisión juntos teniendo en cuenta las diferentes necesidades y puntos de vista. El médico se encarga de proporcionar información que facilite en el paciente la comprensión de su situación para una posterior elección del tratamiento. La relación terapéutica se basa en un constante acompañamiento, permitiendo de esta forma que el paciente se empodere del proceso salud – enfermedad.

Toma de decisión informada (Comunicación de malas noticias)

El médico se encarga de proveer al paciente de información necesaria para que este tome la decisión, pero es el paciente quien asimila esta información y decide sobre un tratamiento en particular. En este caso el médico cede gran parte de la responsabilidad al paciente.

Consumismo

El paciente es quien toma la decisión acerca de lo que es mejor para su situación. El médico actúa sólo como un prestador de servicios. En este caso es el primero quien asume la responsabilidad total del proceso médico y el segundo no se vincula realmente con la persona que consulta.

En la literatura se han hecho múltiples esfuerzos para determinar de manera unificada el criterio de mala noticia, asunto que no es simple sabiendo que uno de sus primordiales elementos radica en la subjetividad, como se dijo previamente.

Comunicación de malas noticias

Algunos autores han definido las malas noticias como:

  1. Cualquier noticia que drástica y negativamente altera la visión que el paciente tiene de su futuro (Buckman, 1984).
  2. Información (comunicación de malas noticias) que da como resultado un déficit cognitivo, comportamental o emocional que persiste un tiempo después de que la noticia ha sido recibida (Ptacek y Eberhardt, 1996).
  3. Aquellas que pertenecen a situaciones donde hay sentimientos de desesperanza, amenaza a la reserva mental o física de la persona, riesgo de perturbar el estilo de vida establecido, o cuando el mensaje dado conlleva a pocas opciones individuales en su vida (Ptacek y Eberhardt, 1996).
  4. Toda comunicación relacionada con el proceso de atención médica que conlleva la percepción de amenaza física o mental, y el riesgo de ser sobrepasadas las propias capacidades en función del estilo de vida establecido, existiendo objetiva o subjetivamente pocas posibilidades de afrontamiento del reciente suceso (Ptacek y Eberhardt, 1996).
  5. Cualquier información que ensombrece drásticamente las perspectivas de futuro de la persona a la que se informa (Astudillo y da Rocha, 2005).

Definición comunicación de malas noticias

De acuerdo con las definiciones y en un intento de fusionarlas, surge la siguiente conceptualización de una mala noticia (comunicación de malas noticias) -planteada por Payán:

“Toda comunicación relacionada con el proceso de atención médica donde hay sentimientos de desesperanza, percepción de amenaza al estado mental o físico de la persona, riesgo de perturbar el estilo de vida establecido, existiendo objetiva o subjetivamente pocas posibilidades de afrontar el reciente suceso”.

Payán (2007)

Así, la información que un médico (o equipo de salud) debe ofrecer al paciente sobre su enfermedad constituye uno de los aspectos más importantes dentro de las múltiples interacciones que supone la relación médico – paciente. Sin embargo, la transmisión de la información es tan sólo un eslabón en la comunicación que se establece entre este binomio.

Astudillo A.W, da Rocha A. C. (2005). Alivio de las situaciones difíciles y del sufrimiento en la terminalidad, San Sebastián, SOVPAL.

Buckman R. (1984). Breaking bad news - why is it still so difficult?. British Medical Journal, 26, 1597-1599.

Fallowfield L, Jenkins V. (2004). Communicating sad, bad, and difficult news in medicine. The Lancet, 363, 312-319

Gómez Sancho M. (1999). Medicina paliativa en la cultura latina. Madrid: Ed Arán.

Lee SJ, Back AL, Block SD, Stewart SK. (2002). Enhancing physician-patient communication. American society of hematology; 464-483

Payán, C. (2007). Barreras y facilitadores en el proceso de comunicación de malas noticias en médicos especialistas y subespecialistas de Medellín para optar al Título de Especialista en Dolor y Cuidado Paliativo, Escuela Ciencias de la Salud, Pontificia Universidad Bolivariana, Medellín, Colombia.

Ptacek JT, Eberhardt TL. (1996) Breaking bad news: a review of the literature. JAMA, 276, 496 - 502.

Autor

Alicia Krikorian
Asociación Latinoamericana de Cuidados Paliativos
Medellín – Colombia

Catalina Payán
Hospital Pablo Tobón Uribe
Medellín – Colombia

Oblitas, L. A. & Palacios, X. Psicooncología Volumen 1. Bogotá: Biblomedia Editores, 2020. Edición Kindle.

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