Hábitos de estudio propuesta de taller

Abordar el tema de hábitos de estudio implica, en primer lugar, determinar cómo se concibe al “estudio”: Como una actividad relacionada con la acción de aprender. Cuyo resultado tiene que ver con la adquisición de nuevos conocimientos y habilidades que resuelven una necesidad. También hace referencia a una capacidad, pues incluye la aplicación metódica de los recursos y posibilidades del individuo para asimilar los conocimientos o aplicarlos cotidianamente. Como una habilidad, pues se toma como el dominio de un complejo sistema de acciones, conductas, recursos cognitivos y actitudes implicadas en una actividad. Esto presupone la necesidad de determinar cuáles son las acciones y operaciones que la integran. O se puede entender en los tres sentidos: como actividad (lo que se hace), capacidad (lo que se posee para realizarlo); y habilidad (de lo que se tiene dominio).

Definición de estudio

Adicionalmente, como señala Saint-Onge (1997), después de dejar claro que el estudio no es la sola reproducción maquinal de la información o una actividad importante para preparar un examen. Mas bien se trata de un proceso que implica un conjunto de elementos que van desde la definición clara de para qué estudiar hasta determinar la forma especial en que se ha de estudiar. Dependiendo del contexto, la asignatura, las capacidades y habilidades individuales, así como las posibilidad de ayuda, es importante reflexionar sobre los posibles efectos que el estudio puede tener:

Efectos positivos

a. Acelerar el aprendizaje y el rendimiento. Permite tener mejor retención y comprensión, mejora el pensamiento crítico, la formación de conceptos y el tratamiento de la información.

b. Influir sobre la personalidad, puesto que permite mayor autonomía, disciplina personal, organización del tiempo, interés por la investigación, etc.

c. Aumentar el aprecio por la escuela.

Efectos negativos

a. Saturación debida al cansancio físico y psíquico, provocando a su vez pérdida de interés.

b. Limitación del tiempo de descanso y para las actividades sociales, pues no se administra adecuadamente.

c. Plagio, debido a la copia de trabajos.

d. Discriminación y/o diferenciación entre alumnos adelantados y atrasados.

Los buenos hábitos de estudio

Si se espera que, como efecto del estudio se acelere el aprendizaje y el rendimiento escolar. Además de que se pueda ser más autónomo, las actividades, habilidades y capacidades que habitualmente se emplean para estudiar pueden ser consideradas como hábitos eficaces. Al respecto existen diversas propuestas.

Saint-Onge (1997) reconoce como buenos hábitos de estudio los siguientes:

  1. La preparación de la clase siguiente (lo que idealmente debe implicar la revisión de la clase anterior y la anticipación de la que siguiente).
  2. La toma de notas durante la clase o cuando se revisan los diversos materiales. Aunque considera importante analizar la forma en que se realiza esta actividad, pues no todas las notas de los jóvenes les sirven para estudiar.
  3. Comentar, compartir o preguntar durante la clase; la ejercitación autónoma o ejercitación fuera del aula (respecto al tema de estudio).
  4. La elaboración de trabajos (aquí es importante analizar cómo se realizan. Si son copia fiel de textos de diversos medios y no les sirven para estudiar o representan una síntesis clara del tema).
  5. La preparación de exámenes y la organización del tiempo de estudio.

Por su parte, Márquez (1990), quien cuestiona la forma en que se ha evaluado y programado cursos para la formación de hábitos de estudio. Ya que se dejan fuera aspectos de la personalidad relacionados con la actividad de estudiar. Presenta una propuesta en la que se privilegia la discusión dirigida y la toma de decisiones en grupo para abordar los temas del curso. Según este autor, los buenos hábitos de estudio tienen que ver con:

  • Administración del tiempo
  • Concentración.
  • Memoria.
  • Comprensión lectora.
  • Apuntes de clase.
  • Redacción
  • Presentación de exámenes.
  • Concepto de sí mismo.
  • Motivación y voluntad
  • Relaciones interpersonales
  • Integración y proyección social.

El uso de inventarios

Otros autores proponen evaluar -mediante inventarios auto-aplicables- los hábitos de estudio que se poseen, para posteriormente reflexionar sobre esto y lograr mayores éxitos académicos. En los citados inventarios se solicita que los alumnos identifiquen y analicen en qué grado o con qué frecuencia realizan una serie de actividades que están relacionadas con sus hábitos: interés general por aprender, organización y planificación del estudio, atención y esfuerzo en clase, memorizar y recordar lo aprendido, comprensión lectora, estudio en casa, entre otros (Almela, 2002), o sobre las habilidades y capacidades para la distribución del tiempo, motivación para el estudio, manejo de distractores durante el estudio, elaboración adecuada de notas de clase, optimización de la lectura, preparación de exámenes y desarrollo de actitudes y conductas productivas ante el estudio (Díaz 2002).

Como puede observarse, las posturas presentadas coinciden en las siguientes actividades, capacidades y habilidades que les conviene a los estudiantes practicar de manera habitual, buscando así el logro de mayores éxitos académicos y personales:

  1. Reflexionar sobre los motivos para estudiar.
  2. Valorar los conocimientos, habilidades y destrezas relacionadas con el estudio.
  3. Planificar y administrar tiempos para el estudio, considerando no sólo la vida escolar.
  4. Organizar espacios y materiales, tomando como base los recursos personales, las metas y el contexto en general.
  5. Realizar diversas actividades previas, durante y después de una clase.
  6. Manejar adecuadamente los distractores, situaciones que provoquen estrés y demás obstáculos del entorno escolar y personal, que impidan la consecución de metas de estudio.
  7. Practicar relaciones interpersonales adecuadas que incluyan actividades como solicitar y dar ayuda.
  8. Desarrollar habilidades relacionadas con el estudio y que permitan optimizar los tiempos y recursos. Por ejemplo la comprensión lectora, tomar notas en clase, organizar la información, elaborar reportes o tareas y preparación de exámenes, entre otras.

Los hábitos de estudio y la autorregulación

Como se ha mencionado, para que se practiquen adecuados hábitos de estudio se requiere, en primer lugar, cierta disposición (motivación), la cual puede lograrse al identificar determinadas metas. La autorregulación, de acuerdo con Zimmerman (1986, 1994, en Schunk, 1996), consiste en la activación personal y sostenida de conductas y cogniciones dirigidas a las metas, por lo que el aprendizaje autorregulado permitirá dar respuesta a una lista de preguntas importantes como: “¿por qué, cómo, cuándo, qué, dónde y con quién, aprender o estudiar?” y se relacionan con los motivos, métodos, tiempos, conductas, medios y personas relacionadas con el proceso. La autorregulación, de acuerdo con Schunk (1996), en el marco de la teoría cognoscitiva social de Bandura, comprende tres procesos: la observación de uno mismo, la auto-evaluación y la reacción personal.

a. La observación de uno mismo (supervisión personal) está relacionada con la forma como se juzgan el propio comportamiento en relación con las ciertas normas, aunque la sola supervisión no basta para regular la conducta.

b. La auto-evaluación consiste en comparar el propio nivel de desempeño actual con las metas, con base en diversas clases de normas, con la importancia que se le asigna a las metas y a las atribuciones (causas percibidas de los resultados que se analizarán más adelante), y

c. La reacción personal se refiere al tipo de motivación que se obtiene tras evaluar los progresos, esto es, si el progreso se juzga aceptable aumenta la motivación; pero si se considera que se carecen de una habilidad o que no se tendrá éxito por más que quiera, la motivación disminuirá, aunque las evaluaciones negativas no disminuyen la motivación si se piensa que se es capaz de mejorar.

Estrategias de autorregulación del aprendizaje

Al respecto, Gall, Gall, Jacobsen y Bullock (1990), identificaron 14 estrategias de autorregulación del aprendizaje que están íntimamente relacionadas con los hábitos de estudio:

  1. Auto-evaluación.
  2. Organización y transformación de la información.
  3. Definición y planificación de metas.
  4. Revisión de la información.
  5. Registro y monitoreo de esfuerzos.
  6. Estructuración del medio (decidir trabajar de manera individual o grupal).
  7. Otorgamiento de auto-consecuencias.
  8. Recordar
  9. Memorizar.
  10. Solicitar ayuda a compañeros en determinada área.
  11. Solicitar ayuda de los profesores o de otros adultos en algún área.
  12. Revisión de exámenes
  13. Notas de clase
  14. Revisiones sistemáticas de todos sus materiales para preparar sus exámenes.

Los hábitos de estudio y la teoría de las atribuciones

De igual forma, para enmarcar más ampliamente los aspectos relacionados con los hábitos de estudio, es necesario presentar algunos de los principales aspectos de la Teoría de las Atribuciones. Dicha teoría fue propuesta por Heider en 1958, y se refiere al análisis ingenuo de la acción, es decir, al análisis de la forma en que la gente contempla y/o explica las causas de los acontecimientos importantes de su vida. Dichas explicaciones pueden presentarse en forma de atribuciones internas o externas.

Las atribuciones internas se encuentran en el individuo y pueden ser estables (esfuerzo general y reconocimiento de la propia habilidad) e inestables (esfuerzo inmediato). Las atribuciones externas se encuentran fuera y también pueden ser estables: (preferencias del maestro y dificultad de la tarea) e inestables (ayuda de otros y suerte).

Por su parte, Weiner (1974, en Schunk, 1996) propone la teoría de la atribución orientada al logro, en la que indica que las expectativas sobre el propio comportamiento o el de otros influye en la consecución de los resultados. La mencionada teoría está relacionada con el locus de control o control generalizado del esfuerzo que propuso Rotter en 1954, en el que se explica que la gente que los resultados ocurren independientemente de cómo se conduzca (locus de control externo) o bien dependen de sus conductas (locus de control interno).

Variables que afectan a las atribuciones

Weiner (1979, en Saint-Onge, 1997) distingue 3 variables que afectan a las atribuciones:

1. Localizar la causa del éxito y del fracaso. Ésta puede estar dentro si el individuo la ve como una cualidad personal o producto del esfuerzo y, fuera si considera que depende de la tarea (cantidad o tipo de tarea) o de la suerte.

2. La reconocida estabilidad de la causa, la cual tiene que ver con el grado de control. Algunas causas tienen carácter estable asegurando los resultados de los resultados observados; al percibir las propias características como estables, se convierten las respuestas en necesarias puesto que todo esfuerzo es inútil. Cuando se atribuye el éxito o el fracaso a causas estables, una persona que espera que toda experiencia se asemeje a una pasada; en cambio, puede transformar las expectativas cuando las causas se perciben inmutables.

3. El grado de control es otra de las variables de afectan a la atribución. El alumno sólo estudiará si cree que el estudio es el factor principal que influye en su rendimiento.

En síntesis, un alumno puede atribuir sus éxitos escolares a situaciones internas como al esfuerzo o externas, como la eficacia del maestro, pero también puede atribuir sus fracasos a cuestiones internas, como su falta de habilidad o a situaciones externas como la suerte, influyendo esto en su motivación por estudiar. Y aunque es difícil modificar el sistema de atribuciones, ayudar a los estudiantes a identificarlas puede ayudarlos a mejorar su motivación por estudiar.

Los hábitos de estudio y el automonitoreo

Como señalan Gall, Gall, Jacobsen y Bullock (1990), el automonitoreo se refiere a las habilidades de los estudiantes para, monitorear, recompensar y dirigir sus propias conductas de estudio. Son habilidades que permiten a los estudiantes ser aprendices que no requieren supervisión externa para guiar sus acciones.

Los autores mencionan que idealmente la escuela ha de enseñar a los estudiantes a tener habilidades de automonitoreo, considerando las demandas de la escuela y la casa. De esta forma, se busca que los alumnos puedan manejar a) actividades restrictivas en la escuela tales como solicitar permiso para hablar en clase, b) la presión del tiempo: llegar al salón de clase a la hora indicada, entregar reportes en el momento señalado, etc. c) el estudio independiente (cuanto más avanzan en los niveles educativos se exige mayor independencia), d) rotación de clases (moverse de clase a clase y de sistema de enseñanza, dependiendo del maestro), e) la competencia y evaluación, y f) la interacción social.

Estos son indicadores de la necesidad que tienen los estudiantes de contar con una variedad de habilidades que les permitan:

a) Organizar materiales y espacios, considerando el transporte de materiales y el espacio en casa para estudiar.

b) Administrar el tiempo, elaborando programas que consideren sus metas, definiendo prioridades, desglosando las tareas en sub-tareas, reconociendo sus adelantos, llegando a tiempo y terminando sus asignaturas a tiempo,

c) Manejar el estrés, al elaborar un programa de estudio que considere sus tiempos y energías, momentos para el descanso y diversión, usando técnicas de meditación o relajación, ejercitándose físicamente y llevando un plan nutricional adecuado, evitando el abuso de sustancias, incrementando su autoconcepto mediante el reconocimiento de sus fortalezas y debilidades, teniendo pensamientos positivos, etc.

d) Solicitar ayuda, evaluando la necesidad de ayuda y recursos materiales y humanos que se la puedan brindar.

Propuesta de un taller para hábitos de estudio

Con base en lo anterior, se presenta una propuesta para el diseño, conducción y evaluación de un taller de hábitos de estudio; se enmarca en un modelo sistémico, descrito por García y Martínez (2003), en el que se consideran diversas posturas teóricas y metodológicas que dan soporte al proceso de reflexión conjunta que se espera se desarrolle, y en el que todos los implicados participen en el diseño y evaluación de la experiencia, conducido por un profesional de la educación (maestro, orientador o psicólogo) interesado en reflexionar sobre su propia participación.

De esta forma, la propuesta implica tener una postura abierta y flexible, que considere que la participación todos los involucrados en el taller enriquece y permite mayores logros, pues privilegia la participación dinámica y propositiva, así como la colaboración y apoyo.

La propuesta presenta una sugerencia temática que debe ser revisada por el colectivo del taller y acordada con base en las necesidades y tamaño del grupo, metas, tiempos, recursos, etc.; además, señala algunos lineamientos necesarios para la planeación del taller y sugerencias para el diseño del mismo. Finalmente se presentan algunos ejemplos de sesiones, considerando la propuesta temática y los lineamientos sugeridos para la planeación del trabajo.

Unidades temáticas

  1. ¿Para qué estudiar?
  2. ¿Cómo es mi rendimiento escolar y cómo se relaciona éste con mis hábitos de estudio?
  3. ¿Cuál es la utilidad y la mejor forma de planificar y administrar mi tiempo de estudio sin perder de vista mis diversas actividades?
  4. Tomando en cuenta mi situación real, ¿cuál es la mejor forma de organizar los espacios y materiales de estudio dentro y fuera de la escuela?
  5. ¿Qué me conviene realizar antes, durante y después de una clase, para optimizar mi rendimiento escolar?
  6. ¿Cómo puedo controlar los distractores, situaciones que me provocan estrés y demás obstáculos del entorno escolar y personal que me impidan logar mis metas de estudio?
  7. ¿De qué forma la relación con mis compañeros, profesores y familiares puede contribuir al logro de mis metas de estudio? Y ¿cómo puedo apoyar a otros a logar lo mismo?
  8. ¿Cómo puedo comprender mejor lo que leo?
  9. ¿Con qué habilidades cuento y cuáles me conviene desarrollar para elaborar mis notas de clase y organizar la información, que a su vez me facilite el estudio?
  10. ¿Qué me conviene considerar al elaborar los reportes o tareas solicitadas?
  11. ¿Qué debo considerar antes, durante y después de presentar un examen?

Sugerencias para la planeación de sesiones por unidad

1. ¿Para qué estudiar?

Esta unidad busca generar la reflexión sobre los motivos para estudiar, esto es, al ser alumno de cualquier nivel educativo se puede estudiar para:

a. Participar en una clase (y obtener un puntaje importante para la calificación o para tener que comentar, discutir, aportar, etc.).

b. Exponer un tema.

c. Presentar un examen

d. Mejorar el aprendizaje

e. Obtener una calificación aprobatoria (o específica de acuerdo con sus metas o requerimientos de los padres, etc.).

Una vez que se tenga claro para qué estudiar – procurando que se comparta y conozcan los diversos motivos de los participantes del grupo – conviene invitar a analizar si la forma en que se realiza corresponde con los motivos y metas a corto, mediano y largo plazo. Es importante convocarlos a registrar en el “portafolio” todas sus reflexiones, pues esto les ayudará a tener elementos para el análisis de los siguientes temas y tender hacia la autorregulación.

2. ¿Cómo es mi rendimiento escolar y cómo se relaciona éste con mis hábitos de estudio?

Cuando un estudiante compara su actual rendimiento con sus metas, con lo que es capaz de realizar y con lo que hace para lograrlo, puede atribuir sus éxitos a causas internas como el esfuerzo y dejar de atribuir sus fracasos a causas externas como la suerte. De esta forma, el estudiante podrá lograr una mayor motivación para estudiar.

Para apoyarlos en este proceso de reflexión conviene invitarlos a elaborar cuadros comparativos, mapas de ideas u otros recursos que les permitan tener clara la relación entre su rendimiento escolar y los hábitos para estudiar.

3. ¿Cuál es la utilidad y la mejor forma de planificar y administrar mi tiempo de estudio sin perder de vista mis diversas actividades?

Para esta unidad se recomienda organizar los estudiantes en pequeños equipos para la elaboración de horarios de actividades, considerando todo lo que realizan en un día, la jerarquía de actividades por orden de importancia, sus metas, las necesidades propias de su edad, etc.

Del mismo modo, ya sea en un grupo pequeño o en plenaria, invitarlos a reflexionar sobre la facilidad o dificultad para llevar a cabo lo planeado – con base en la administración del tiempo de estudio – el tipo de apoyo que pueden ofrecerse unos a otros o el tipo de apoyo que pueden solicitar de sus maestros, padres y demás familiares. Es importante recordar la importancia de guardar los productos de la reflexión individual o conjunta.

4. Tomando en cuenta mi situación real, ¿cuál es la mejor forma de organizar los espacios y materiales de estudio dentro y fuera de la escuela?

De la misma forma que en la unidad anterior, la reflexión conjunta les permite compartir – para el análisis – las diversas formas en que se puede organizar los materiales y espacios de estudio. Los conductores del taller deben organizar las sesiones del taller de tal forma que, de manera individual o en pequeño grupo, se elaboren propuestas para organizar de mejor forma los materiales de estudio, cuidando que se compartan y analicen.

Es importante tener claro que, aunque no existe una forma única e infalible para organizar los materiales o espacios, es benéfico tener una organización que considere la situación real, la personalidad, las metas y demás aspectos importantes.

5. ¿Qué me conviene realizar antes, durante y después de una clase, para optimizar mi rendimiento escolar?

Para abordar este tema se sugiere utilizar la técnica de lluvia de ideas para identificar lo que ellos hacen antes, durante y después de estudiar, para luego relacionarlo con los resultados obtenidos e invitarlos a probar aquellas acciones que, de acuerdo con el grupo o por sugerencia de los conductores, pudieran apoyarlos a mejorar su rendimiento escolar.

6. ¿Cómo puedo controlar los distractores, situaciones que me provocan estrés y demás obstáculos del entorno escolar y personal que me impidan logar mis metas de estudio?

Continuando con la propuesta de la temática anterior, conviene programar sesiones en las que ellos puedan analizar las diversas situaciones que les impiden lograr sus metas de estudio, con la finalidad de que se generen ideas sobre cómo controlar estas situaciones y de probarse en ellas. Para las sesiones se recomienda revisar videos, trabajar con la simulación o dramatización de situaciones, para generar la reflexión y acuerdo de alternativas factibles.

7. ¿De qué forma la relación con mis compañeros, profesores y familiares puede contribuir al logro de mis metas de estudio? y ¿cómo puedo apoyar a otros a logar lo mismo?

De lo que se trata en esta unidad es de reconocer aquellos conocimientos, capacidades y habilidades que se poseen para lograr las metas de estudio y de reflexionar sobre la importancia que tiene apoyar y recibir ayuda, además de analizar las diversas formas en que puede solicitarse y otorgarse dicho apoyo.

Aunque el ideal es lograr que los estudiantes tiendan hacia la autorregulación, el automonitoreo y la autoevaluación de su propio aprendizaje, el tener la habilidad para solicitar y otorgar apoyo les permite tener la postura de colaboración que se requiere en los diversos ámbitos de la vida.

8. ¿Cómo puedo comprender mejor lo que leo?

En esta unidad (debido a los bajos índices de ejecución lograda por los estudiantes en las diversas evaluaciones nacionales internacionales) probablemente se requerirá programar mayor número de sesiones; todo dependerá de los objetivos del taller, los tiempos y las necesidades de los estudiantes.

Sin embargo se sugiere analizar, junto con los estudiantes, los diversos motivos para leer (exponer, comprender, divertirse), los diversos tipos de textos (expositivos, narrativos, etc.,) y las diversas estrategias de lectura que se pueden poner en marcha al leer (activación de conocimientos, previos, subrayar, elaborar cuadros, mapas de ideas, etc.). De esta forma, se programan diversos ejercicios individuales y en grupos pequeños que les permitan de manera que se mejore la comprensión lectora.

9. ¿Con qué habilidades cuento y cuáles me conviene desarrollar para elaborar mis notas de clase y organizar la información, que a su vez me facilite el estudio?

Al respecto de la temática de esta unidad, conviene revisar la forma en que se toman notas durante clase, una exposición, una lectura, etc., que juntos analicen el contenido de las mismas, la utilidad que tienen (si les sirven para repasar un tema, preparar un examen, etc.).

En esta parte conviene que los instructores compartan con los estudiantes algunas formas posibles para tomar notas: cuadros, mapas de ideas, palabras clave (propias o del maestro) etc. y que los inviten a practicar diversas formas para que determinen la que personalmente se les facilita y ayuda a lograr el objetivo. Además, es clave relacionar las diversas estrategias para elaborar notas y reportar la comprensión de textos.

10. ¿Qué me conviene considerar al elaborar los reportes o tareas solicitadas?

Para revisar esta temática es importante reflexionar sobre aspectos tales como: organización y administración del tiempo, comprensión lectora, así como el control de distractores y situaciones externas, ya que están relacionadas con la elaboración y entrega de reportes o tareas.

En esta unidad conviene revisar los productos de las unidades anteriores y conducirlos hacia el análisis de los diversos aspectos involucrados, además de sugerirles que formulen metas relacionadas con esto.

11. ¿Qué debo considerar antes, durante y después de presentar un examen?

Para esta última unidad conviene invitar a los estudiantes a analizar:

a) Su actitud ante los exámenes (sólo para pasar el examen, como parte de su proceso de aprendizaje, como indicador de avances y logros, etc.).

b) El tiempo programado para preparar el examen (un día antes y hasta morir, unas horas antes, etc.).

c) Los materiales útiles y la necesidad de realizar ejercicios o borradores relativos (dependiendo de la asignatura).

d) La lectura de instrucciones, contestar primero lo que se tenga más claro, tener los materiales necesarios, evitar distractores y demás actividades durante el examen.

e) La revisión de los resultados del examen con el fin de valorar lo que se logró y que hace falta repasar o trabajar, etc.

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Autor

Carmen Alicia Jiménez Martínez
Facultad de Estudios Superiores (FESI UNAM), México

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